miércoles, 5 de agosto de 2009

Y van 4

Pues sí. Cuatro años.

Y parece que fué ayer cuando me sacó del bar, me llevó a un lugar apartado y me dijo lo que sentía. Y aún me acuerdo de todo como si fuese ayer.

Cuatro años en los que podría decir que, tal vez, valiese la pena que el principio fuese tan duro porque ahora puedo estar más relajada. Sigo pensando que tenemos ciertos aspectos que son muy diferentes, y que, tal vez, impiden que este «uno formado por dos» sea mejor. Y es que, le cuesta expresar lo que piensa. ¡Será jodío! Y mira que yo insisto, pero no, parece que le gusta eso de tener su propio mundo donde él es el rey, para poder acceder a él cuando necesita estar solo. Y sé que, cuanto más ataque ese mundo, más defensas colocará para protegerlo, así que, a lo mejor, conviene dejarlo libre, para que se relaje y se abra solo... ¡como los mejillones!

No es que me queje. Está bien tener algo de intimidad, y es bueno para los dos, pero yo creo que, en una relación, hay ciertas cosas que hay que compartir, como compartes con tu mejor amigo lo que piensas, lo que te preocupa, o las ganas que tienes de irte de viaje. Vale, la cultura, la forma de ser, hace mucho. ¡Pero son 4 años de vivir con alguien superpasionalvivalavida! (él no, yo) Algo se te tenía que haber pegado, ¿no? Vamos, digo yo. Seguro que algo sí que se habrá pegado.

Pero también han sido 4 años de aprendizaje, de aprender que ser feliz no es tener la pareja perfecta, con dinero y que sepa todos tus secretos, no es estar con alguien con el que estás muy bien en los momentos buenos, pero con el que es fácil pelearse y gritar... sino tener una que te respete y que, ante todo, esté ahí, aunque a veces tengas que pedirlo, pero que esté ahí y se preocupe por que estés bien. Y sobre todo, saber leer las diferentes formas que hay de demostrar a alguien que le quieres, porque hablar es muy fácil, pero no todo el mundo entiende los pequeños detalles como formas de amar. Una flor, una sonrisa, una caricia cuando menos te lo esperas, un regalito sin importancia escondido en la cesta de la compra... Todo eso es lo que enriquece una relación, mucho más que las palabras. Eso es lo que estoy aprendiendo ahora, que no hace falta decirle a la otra persona mil veces que la quieres, sino mostrárselo sin palabras. Esa forma «diferente» es la que perdura, ya que no corre el riesgo de volverse falsa.

Ser feliz no es conseguir lo que no tienes, sino conformarte con lo que tienes. Y es ahí cuando encuentras el balance, cuando consigues apreciar lo que tienes sin insistir en buscar algo que, tal vez, nunca puedas conseguir. Es verdad que el conformismo puede llegar a matarte, pero en este caso no es un conformismo por acomodarte a un tipo de vida fácil o a una situación que no quieres cambiar o que tienes miedo de cambiar. Este conformismo es, más bien, la aceptación de uno mismo y de que, con lo que se tiene, se puede ser feliz. Es un rechazo al materialismo absoluto y a intentar conseguir la utopía que se evaporará en cuanto nos acerquemos, y volverá a aparecer aún más lejos, para que volvamos a iniciar el camino de persecución.

También es verdad que muchas veces he querido tirar la toalla y volverme «a casa», a mi España, y empezar de nuevo. Pero luego pienso que la vida da muchas vueltas, y que nunca sé lo que voy a encontrarme allí, y tampoco valdría la pena dejar algo bueno como lo tengo para encontrar algo peor. Él no se lo merece, ni yo tampoco.

Pues sí, estoy enamorada y feliz, ¿y qué?

viernes, 26 de junio de 2009

La muerte de una leyenda

Poco antes de irme a dormir, me dieron la noticia de que Michael Jackson estaba en coma. Mientras buscaba confirmación por internet, pensaba: "Habrá tenido algún accidente de tráfico y se le pasará". Cuando abrí la página de noticias, el titular contaba ya sobre su muerte. Supongo que mi reacción fue la de otros muchos millones de personas en todo el mundo: sorpresa, descrédito y esperanza de que todo hubiese sido, simplemente, un mal rumor para alzar las espectativas que había sobre la estrella. Pero tanto las noticias por la televisión como por internet ya lo confirmaban: a las 14h (su hora local), había sufrido un paro cardíaco y, a pesar de que intentaron reanimarlo, El Rey del Pop nos había dejado.

No es que fuese una «superfan», pero su música no estaba mal y supongo que sentía algo de compasión por ese niño prodigio que acabó convirtiéndose en alguien a quien todos odiaban y amaban por partes iguales. No, no era pena por él lo que sentía. Era, más bien, entendimiento. Es como si comprendiese perfectamente todo el proceso de «des-evolución» que había sufrido en los últimos 20 años de su vida. Podía escucharlo, desde hace años, cómo gritaba por ser amado, cómo seguía intentando llamar la atención porque, al fin y al cabo, no fue un niño querido. Sí, el público lo amaba, pero él quería reconocimiento en su familia, cosa que nunca tuvo. Era, más bien, una máquina de hacer dinero y conseguir fama, que acabó separándose y haciendo la suya, a pesar de seguir intentando por que todos estuviesen de acuerdo con ello. Y no es nada fácil. Hay que ser muy valiente, tener mucha riqueza interior para conseguir hacer lo que te dé la gana sin que tu familia lo apruebe y, además, que no te afecte. Pero él no tenía esa fuerza interior. Se escondía tras su música y sus bailes, tras los conciertos espectaculares. Quería esconderse tanto que empezó a rechazarse a sí mismo. Se cambió el color de la piel, la forma de la cara, se ocultó bajo un sombrero, bajo una faceta que muchos criticaban pero que muy pocos consiguieron entender, y casi nadie, ayudar.

Su amor por los niños no era más que su propio amor por él mismo, por el niño que él un día fue y que ya no podía ser. Amén de cualquier especulación de abuso que se le haya podido dar. Yo creo que, en el fondo, era un niño pequeño y, como tal, seguía viéndose como cuando tenía 6 años y estaba cantando y bailando con sus hermanos. Y era así como veía a los niños de los que se rodeaba.

Pero nos dejó. Seguramente estará allí arriba mirándonos, seguramente riéndose de todos aquellos que, alguna vez, lo criticaron. Seguramente es ahora cuando puede ser la persona que siempre quiso ser. Alguien efímero pero eterno. El todo y la nada.

Hasta siempre, Michael.

jueves, 25 de junio de 2009

Mi primera famosa

Como ya dije, he estado dos semanas haciendo una interpretación en Vidal Sassoon para un argentino que ha venido a Londres a hacer un curso. Pues bien, después de todo el follón que tuvimos ayer, hoy, en mi último día, tuve una sorpresa muy grata.

Me quedé fuera, en el solecito, esperando a Pablo, hasta que me avisó para decirme que ya empezábamos. En cuanto entré en la sala de prácticas, ahí estaba, en el primer asiento, Kathreya, una tailandesa participante en "Big Brother" (el Gran Hermano inglés) nº 9, el del año pasado... No me lo podía creer. Ellaera una de mis favoritas de el año pasado, por su naturalidad, su frescura, porque estaba un poco locuela, como yo, aunque era mucho más inocente que yo... No sé, a veces le comentaba a Derren que me gustaría conocerla, que seguro que debe ser la bombasalir de marcha con ella. Es ese tipo de persona de las que hay que rodearse porque te hacen ver la vida de un modo muy distinto, una mezcla del punto de de un crío y, al mismo tiempo, una persona adulta que acepta que es mejor andar por la vida con una sonrisa que correr por ella con tristeza.
Y mira, ahí estaba, sentadita, a punto de recibir un nuevo look de manos del cliente al que iba a interpretar (vamos, para el que iba a ir traduciendo).

Empezamos pidiéndole qué quería, y ella dijo que le daba igual, mientras fuese algo moderno y fun (le gusta mucho usar esta palabra). Así que, solo había que dar rienda suelta a la imaginación (la mía, no, la de Pablo). Empezaron con la idea del peinado: corto atrás, largo por delante, escalado por aquí y por allá. Luego, el tinte. Desde violeta muy oscuro, pasando por rojizo y color cobre para dejar luego una mecha color rosa en la parte del flequillo. ¡La verdad es que ha quedado chulísimo! Y lo mejor es que ella no paraba de decir que "this is fun". Un encanto, vamos.
Además, había venido con una amiga tailandesa (no me dijo el nombre), que hablba un inglés casi perfecto y con la que estuve hablando sobre idiomas, ya que se sorprendió que pudiese entender al profesor italiano (Luca) siendo yo española. Y la verdad es que fue muy agradable ver la sencillez de ambas y, sobre todo, que tuviésemos algo en común sobre lo que hablar.
Y como no, no podía faltar la foto, aunque no me di cuenta que teníamos que habernos hecho la foto al revés, yo a la derecha y ella a la izquierda... porque no se nos ve nuestros respectivos peinados.
Creo que voy a tener que quedar con ella otra vez y decirle que hay que repetir la foto :)
Hoy puedo irme a la cama con una sonrisa, por haber conseguido una especie de sueño, al conocer a alguien, digamos famoso, al que me apetecía conocer, más que nada por ver si la realidad superaba a la ficción o no.
Curri

viernes, 19 de junio de 2009

Todo por un nombre

Parece que nunca voy a poder deshacerme de la cruz que me puso mi padre cuando tuvo la brillante idea de llamarme como quiso llamarme... Y no me refiero a Curri, sino a María Francisca.

Hace como un mes empezamos a organizar ir a Granada para ver a Juanlu y como con Ryanair nos cobraban 12 o 15 libras pir pagar con tarjeta (que, manda huevos), le pedí a Alberto que nos comprara los billetes a mí y a Derren, porque con la tarjeta de su padre, no cobran comisión. Le dije que le enviaría un correo con los datos para que pudiese comprarlos. Al día siguiente, a eso de las 10:30h, me envía la confirmación de los billetes. Yo, extrañada, porque aún no le había enviado ningún e-mail, le pregunto que cómo ha sabido mi nombre, y me dice que ha puesto Curri Barceló, porque se lo pidió a Derren y él dijo que no habría problema....... Primero, ¿para qué le preguntas a él, si no sabe ni cómo es mi pasaporte? ¿No tendría más lógica preguntármelo a mí directamente y yo te digo si solo Curri está bien o no? Segundo, ¿por qué haces nada si yo aún no te he dicho que lo hicieses? El correo no estaba enviado, así que en principio no he dado al botón de "Continuar acción". Tercero, ¿tú crees que si te he explicado tantas veces que mi nombre verdadero es tal pero que todos me llaman pascual, y que tengo dos apellidos... servirá con solo mi pseudónimo y mi primer apellido, en un país en que no entienden que los españoles podamos tener dos apellidos y, además, dos (o más) nombres pero que solo usemos uno de los nombres y un apellido para según qué cosas? Cuarto. ¿Cómo que no pasa nada? ¿Cees que un policía que vea el nombre en el billete como "Curri Barcelo" y en mi pasaporte como "María Francisca Barceló Ávila" cerrará los ojos y me dejará pasar? Vamos, sería de estúpidos arriesgarse así a perder tu trabajo.

Total, después de varias semanas intentando no darle importancia al asunto (y él jurándome y perjurándome que no pasará nada) he ido a la página web de Ryanair para ver si el cambio de nombre no me costaba demasiado y lo hacía y me olvidaba de todo. Pues señores, por añadir lo que sea, aunque sea un puto acentillo a tu nombre, te cobran 100 libras, ¡¡¡¡¡y se quedan así de anchos!!!!! ¿Pero cómo se puede robar tanto a la gente? Y lo más importante, ¿PERO CÓMO PODEMOS DEJARNOS ROBAR ASÍ? Vamos, que por 100 libras (unos 120 euros hoy en día), me puedo comprar un billete a Mallorca por 50-60 euros, ir a los juzgados y pagar los 30-40 euros que cuesta el cambio de nombre, y cambiarme el nombre a Curri Barceló... y me quito de problemas. ¡Me parece alucinante que cueste más dinero cambiarse un nombre en un puto billete que cambiárselo de forma oficial en el registro! ¡¡¡Me parece fortísimo!!!

Total, la mezcla de impotencia, engaño, frustración, ver que haya gente que tenga falta de sentido común, gente que, por no pararse a pensar dos veces (bien porque no se pueda o porque no se quiera), haga cosas que desbarate la vida de los demás... Si es que, ni siquiera cuando me acostumbro a mi nombre y lo acepto, sigo teniendo problemas. Y lo peor es que, las opciones ahora mismo, son o comprarme otro billete o pagar esas 100 libras... o no ir. Pero si no voy, Derren dice que él tampoco va, y eso sería ya perder 100 libras por nuestros billetes... Así que, escoja la opción que escoja, salgo perdiendo... dinero.

Bueno, voy a dejarlo por hoy, porque estoy muy crispada. Y cuanto más lo pienso, más gana me dan de darle un puñetazo a alguien... y tampoco es plan.

Gracias por escuchar.
Curri

Ta mata, Yukiko

Ayer fuimos a despedirnos de Yukiko, que se marcha a vivir a Gibraltar con Matt. Lleva tiempo diciendo que quiere asentarse y formar una familia, pero aquí en Londres no puede hacerlo por el estrés, el mal tiempo etc. Y tiene razón. Yo estoy igual, además de que tampoco me fío de los hospitales de aquí como parir un hijo ;-p.
Nos dijeron que se iban hace como dos meses, y la verdad es que, aunque nos vino de sorpresa, siempre han dicho que aquí no querían vivir (y con razón). Otros que se marchan y yo sigo quedándome. Pero encima, para acabar de envidiarlos, resulta que no solo Yukiko ha encontrado trabajo allí, sino que encima a su novio, para que no dejase la empresa, le han dado la oportunidad de ascenderle, subirle el salario y poder trabajar desde casa... ¡Eso sí que es un chollo! Y me alegro muchísimo por ellos... pero les envidio, con envidia de la mala, ¿eh? Je, je, je.

Como podéis entender al leer este blog, no he tenido una vida demasiado fácil, comparada con la de la gente con la que me he ido rodeando, y no creo que ahora cambie. Está en mi naturaleza luchar por lo que quiero. Supongo que es la forma que la vida quiere que sea para que no me acomode, no me duerma en los laureles, y siga luchando por las cosas que quiero. No me toca la lotería, tengo que ponerme pesada con los clientes para que me den trabajo, ni tampoco tenemos la suerte de que a Derren le ofrezcan un trabajo allí en España y poder seguir el ritmo de nuestras vidas, comprarnos una casa, tener hijos, y todas esas cosas que la gente hace a estas edades.

Pero como ya dije antes, la felicidad no es conseguir las cosas que quieres si no ser feliz con las que tienes. Y, de momento, eso es lo que tengo que hacer.

Curri

miércoles, 13 de mayo de 2009

Otro bajón

No sé si era por el día oscuro, frío y lluvioso, por la falta de trabajo, por ver que me pasaré otro verano sin ir a la playa y sin poder usar ropa de verano adecuada, o si simplemente era porque me toca la regla pronto, pero el día no había empezado bien, y acabó aún peor.


Durante la mañana no me llegó nada de trabajo para traducir, así que decidí enviar mi currículo a más agencias de traducción, a ver si alguna me escuchaba y me enviaba cosas, pero no tuve suerte (de hecho, me llegaron dos avisos de dos correos que había enviado y que los destinatarios los habían borrado sin siquiera mirarlos). Mi pregunta es: ¿POR QUÉ? ¿Por qué si en tu página web me pones que aceptas currículums de traductores, te envío mi currículum y ni lo miras? ¿Por qué se empeñan en hacerme perder el tiempo? Aunque no tenga trabajo, eso no significa que me apetezca pasarme el día enviando mi currículum cincuenta veces y ver cómo las agencias de traducción lo ignoran, una de tras de la otra. Y no será porque no tengo experiencia, porque haberla, hayla, pero parece que la falsedad es una enfermedad que se contagia muy fácilmente. Porque queda muy bonito poner en tu página web que aceptas nuevos traductores, para hacértelas ver de agencia buena y moderna, que da oportunidades a todo el mundo, pero luego no te atienes a tus palabras. ¿No habría sido más fácil poner algo así como: "Nos encanta recibir currículums de gente de los idiomas que realmente necesitamos, así que, si eres traductor o traductora del inglés al español, ni te molestes, porque borraremos tu correo sin ni siquiera mirarlo. Muchas gracias."?


En fin. El día se no me iba a traer nada demasiado bueno, aunque hizo un atisbo de poder mejorar: Nigel, el traductor inglés que me envía cosas para traducir de vez en cuando, me dijo que tenía una posible revisión del catalán para el día siguiente... justo cuando había acordado ir a una interpretación. Llevo dos días en sequía, así que me ofrecieron volver a ir a interpretar a Alina, la Cubana que había denunciado a su marido por maltrato, y lo acepté. Más vale 50 libras en mano que ciento volando. Así que me pasé tiempo intentando buscar a un catalán para que hiciese el trabajo por mí... ¡pero nadie podía! Si es que las desgracias nunca vienen solas. Al final me pintó tan raro que le pidiesen a él, un inglés nativo, que corrigiese algo en catalán, que le pedí que lo confirmase con el cliente. Pues no, la tarea era corregir la traducción inglesa. Por fin, cuando la tarde ya parecía perdida, conseguí una traducción de 2000 palabras. ¡Menos mal! Algo es algo, aunque seguramente será todo lo que consiga hacer durante esta semana.


Pero aunque me alegrase de mi, llamémosla, suerte tardía, me sentía triste por dentro, no satisfecha, porque sigue siendo la misma historia: no sé qué pasará mañana. Y como tampoco sé cuándo podré volver a España, porque todo depende de lo que Derren consiga (otro, como yo, sin mucha suerte para ello), tampoco sé si debería o no comprometerme a un trabajo en oficina o seguir ese día sí día no de trabajo.


Estuve hablando un poco con Melina, la argentina que vivía en Leeds. Vivía porque el lunes se fue a Barcelona a vivir con su cuñado y ver si podía conseguir trabajo desde allí. Estuve hablando con ella y me dijo que dejase de quejarme, que yo también podría hacer lo mismo que ella y que, igual que ha hecho su novio, solo tenía que decirle a Derren que cogiese cualquier trabajo, aunque no fuese de lo suyo. Pero las situaciones son completamente diferentes. Aunque sí me dio qué pensar, pensar qué hacíamos mal para que Derren no tuviese ni una pequeña oportunidad, pensar si no tendría él que hacer algo más... Pero también hay que ser realistas: no vale la pena enviar una solicitud para un trabajo para el que no se tiene nada en relación, porque muchos hay en España con experiencia en su campo que son rechazados.


Pero lo peor llegó cuando por la noche, hablando con Derren, le expliqué lo de mi amiga, y le hablé de un documento que tenía, que le había pedido a un conocido, con la lista de desarrolladores de videojuegos en España, y no se le ocurre otra cosa que contestar, de mala gana: "Sí, pero son todos pequeños", como si eso no fuese razón suficiente para pedir trabajo o, al menos, contactar con ellos por si hubiese algo en el futuro. ¡Y me cabreé! Porque, joder, parece que le importa un pito si nos vamos a España mañana o dentro de tres años. Y yo estoy aquí jodida, aunque tengo trabajo, pero podría estar en la misma situación, viviendo en un lugar más barato y disfrutando del buen tiempo. Pero yo misma me restrinjo, porque es verdad que tampoco puedo exigirle demasiado porque ya hace el esfuerzo de venirse conmigo a un país diferente, donde hablan un idioma que apenas conoce, así que supongo que algo de paciencia sí que debo tener, aunque me crispe que no quiera ceder en nada más.


El momento culminante llegó cuando le estaba explicando que al día siguiente iba a ir a la interpretación y que tenía miedo que, al estar fuera de casa durante tanto tiempo, alguien me mandase trabajo y yo no estuviese aquí para responder. Entonces me dijo que me tendría que comprar un teléfono nuevo en el que se pudiese usar el correo, y le dije que mi móvil era de esos, pero que no había querido activarlo porque para usar el correo me pedían contratos de 18 meses, y yo no tenía pensado quedarme aquí 18 meses... Y no se le ocurrió nada más que contestar: "Nadie te obliga a estar aquí"... ¡Pero será posible! Estoy aquí por él, si no, me habría ido ya hace dos años. Me crispó tanto, me enfadé tanto por la pasividad con la que, a veces, trataba las cosas, que me fui a la cama con ganas de llorar. Intenté dormirme, intentando ignorar lo que había dicho (a las personas hay que quererlas por sus cosas buenas y sus cosas malas, y sabía que no había dicho eso con mala intención), pero no pude. Y el enfado interno me hizo pasar una mala noche. Tonta de mí :)


Y hoy, aunque no lo he hablado, sí que le he dejado ver que me sentía triste por verme otro año lejos de la playa y del buen tiempo. Después de tanto tiempo y bastantes discusiones he aprendido que, a veces, es mejor decir las cosas suavemente, aunque a veces te apetezca más atacar y culpar a la otra persona. Así que preguntó si yo creía que no se estaba esforzando lo suficiente, y aunque tuve ganas de decir "Pues no, la verdad", me lo tragué y preferí optar por un: "No lo sé, supongo que sí, porque confío en ti, pero es que tampoco sé a cuántos trabajos has optado..." Y ahí lo dejé. Cuando llegó a casa, se puso a mirar páginas de empresas. Al final, los dos contentos... Esta noche podré dormir como un bebé...

Gracias por leer.
Curri

jueves, 7 de mayo de 2009

Tooot el camp... és un clam...

Supongo que ya tocaba uno de esos escritos un poco argumentativos, en los que habrá gente a mi favor, otros en contra y otros poniendo paz entre ambos, pero me apetece hablar sobre fútbol y sobre la hazaña conseguida ayer por el Barça. Aunque moleste a algunos seguidores del fútbol.

Y es que ayer, tras 93 minutos de tensión histérica, morderme las uñas, gritar, quejarme, y estar a punto de llorar de rabia, el Barça consiguió ganar al Chelsea y pasar a la final de la Liga de campeones. Un partido lleno de intentos y fracasos, de faltas que no eran y faltas que eran ignoradas (para ambos equipos). Pero, ante todo, mucho lloriqueo por parte del Chelsea, un equipo que, últimamente, está haciendo más por conseguir un Óscar al mejor equipo de interpretación teatral que no cualquier premio relacionado con el fútbol.

Así que, después de haber visto hace cuatro años, cómo el Chelsea se salió con la suya en la misma semifinal, a base de comprar al árbitro, digo yo (por la cantidad de faltas recibidas por el Barça sin que el árbitro se molestase a pitar), había llegado el momento de nuestra venganza. Y se la íbamos a servir fría. 90 minutos de sufrimiento y lo único que quería hacer era irme a casa para no ver lo que ocurría, para encontrarme solo con el resultado y dejar de sufrir... Me había traído la banderá y la dejé en el bolso porque tras 5 minutos de tenerla en la mano, el Chelsea marcó el gol. Y ya no sé si es coincidencia o gafismo, pero siemrpe que llevo puesto algo del Barça al ver un partido, pasa algo malo. Así que, entre unas cosas y otras, notaba que la tensión se hacía cada vez mayor, hasta tal punto que, ni siquiera cuando marcaron el gol de la victoria, pude creérmelo... Sentía como si estuviese en una nube... Como si el mundo avanzase lentamente... Fueron los gritos de la otra gente los que me despertaron de mi letargo y me hicieron chillar para celebrarlo.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLLLLLLLLLLLLL!!!!!!!!!!!!!!

Ya sabéis, esas cosas que se dicen y se hacen cuando la emoción puede con cada gota de sangre que llevas dentro. Snetía algo entre alegrí y ganas de llorar. Quería abrazar a todo el mundo y, sobre todo, quería abrazar a Iniesta que, para algo, había marcado el gol. La lástima es que él estuviera en la tele y no a mi lado.

Y bueno, ya veremos qué pasa en la final. A diferencia de hace dos años, en que el Barça derrotó al Arsenal, esta vez no auguro gran cosa. Pero yo estoy feliz. Me conformaba con derrotar al Chelsea y quitar esa espinita que se nos quedó a todos los seguidores del equipo hace 4 años cuando vimos cómo nos robaban el partido.

Força Barça!

martes, 28 de abril de 2009

domingo, 15 de marzo de 2009

Gok Wan... otra vez

Está visto que, en una ciudad tan llena de famosos y famosetes, es normal encontrarse a un famoso en el restaurante, retocándose los polvos en el baño de la disco super-fashion a la que has conseguido entrar gracias a un amigo, en la obra de teatro para la que has comprado unas entradas superbaratas en una oferta en internet o, simplemente, paseando por las calles repletas de Oxford Street (aunque lo dudo)... o, bueno, quién sabe, ¡a lo mejor hasta cogen el metro! (Al fin y al cabo ellos se empeñan en convencernos que son "normales"). Sin embargo, en cuatro años y medio que llevo aquí, los famosos que he visto han sido más bien escasos. El primero de todos fue un presentador de televisión que hace un programa de deportes... y ni siquiera lo vi yo, lo vio Derren y me lo dijo, pero parece ser que no era capaz yo de reconocerlo entre la muchedumbre de Wimbledon. Luego vino Keira Knightly, una auténtica decepción: una chiquita escuchimizada, no más alta que yo (y seguro que llevaba tacones), con un kilo de maquillaje en la cara y con cara de pocos amigos, con quién me crucé paseando por Hyde Park con un amigo, ambosdós vestidos superfashion. Esto fue hace como dos agostos. Hace como un año, me encontré a Gok Wan (famoso estilista, presentador de televisión) en la puerta de un bar bastante chic, por lo que parece, fumándose un pitillo (recordad que aquí está prohibido fumar dentro de bares y restaurantes) con un amigo. Yo salía de un restaurante Tailandés cercano, al que Derren amablemente me había invitado, y nos dirigíamos al metro, pasando por el susodicho bar. Yo, en seguida, le hice a notar a Derren de quién se trataba, pero él pareció tener más vergüenza que emoción y me dijo que me olvidase de pedirle una foto. La verdad es que algo de razón tiene; a la gente así les debe inflar las pelotas que, estando en su momento de relax, les venga la gente a pedir autógrafos y fotos y chorradas de esas... ¡¡Pero si es que me da igual!! Yo quiero una foto, jaja. Éste, en particular, es un presentador que me parece que hace mucho por que las muejres no se obsesionen con gastarse millonadas en comprarse ropa y ponerse maquillaje hasta en el carnet de identidad. No, chicas, no; hay que quererse por lo bueno y por lo malo. Ya por último, este otoño fui al teatro a ver la última actuación de una pareja cómica femenina inglesa (muy buenas, por cierto) y en el hall del teatro vi a Davinia McCall, presentadora de Big Brother (la versión inglesa de Gran Hermano). Y a esto estuve de pedirla una foto, pero las prisas por ir al baño fueron mayores y ya le perdimos el rastro.

Hasta hoy. Gracias al buen sol que nos había regalado este días, y tras despedirnos de Dani y Núria que se volvían a su tierra, Sara y yo decidimos irnos a tomar una birrilla por London Bridge, en una terraza de u no de esos bares que miran a Tower Bridge (el puente ese que se eleva). Estando las dos de cara al sol, y con media birra en el cuerpo, vi a Gok Wan venir con una amiga fémina para pedir mesa en el restaurante de al lado de donde estábamos sentadas. Y yo, toda emocionada, diciéndole a Sara quién era y, claro, también tuve que explicarle a qué se dedicaba y todo, porque ella lleva poco tiempo aquí. Lo gracioso es que, justamente la noche anterior, Dani me había preguntado si había visto a algún famoso por Londres, y le dije que sí, y le expliqué quién era Gok Wan (tras darle mi corta lista de nombres de famosos). Y, mira por dónde, voy yo y me lo encuentro. La prueba es ésta:

Bueno, no fue fácil hacer una foto. No quería molestarle, al pobre, acercándome así con el morro y pidiéndole una foto directamente. Pero tampoco era plan de plantarme delante suyo y hacer las fotos, así a lo bestia. Y la gente se empeñaba en ponerse por delante. Así que, gracias a la super cámara de Sara, con un zoom impresionante, conseguimos hacer un par de fotos para que nos sirvan de testigo. ¿Se ve bien?
Eso sí, la próxima vez que lo encuentre, me acerco, le saludo, le pido autógrafo y foto. A la tercera va la vencida, ¿no?
Curri

martes, 10 de marzo de 2009

La muerte de la televisión

La tele ha muerto. Sí, mi aparato televisor se apagó ayer por la mañana y la única respuesta que recibía de él es una pantalla negra de silencio. La tele llevaba unos dos años medio enferma, achacando apagones en los momentos más interesantes del programa, película, noticias o anuncios. Al principio, cuando se apagaba, se volvía a encender, lo cual era, en parte, un alivio (aunque ya te hubieses perdido ese momento imprescindible en la trama de lo que estuvieses viendo). Más tarde pasó a necesitar, de vez en cuando, una ayudita de la mano humana que, en el momento justo, debía dar un golpe preciso en la parte superior de la pantalla para ayudarla a encenderse. Otras técnicas se probaron para evitar tener que dejar la cómoda postura del sofá y levantarse a realizar la operación, como arrojar zapatillas o bolas de plástico blandas. Sin embargo, no eran tan efectivas. Últimamente empezaba a ser más difícil conseguir que permaneciera encendida o incluso conseguir que se enciendera por primera vez, pero iba tirando, parecía que podría durar. Ayer, hacia las 10 de la mañana y tras haberla tenido encendida durante media horita, se apagó y, a pesar de mis esfuerzos por que volviera a encenderse, dio su último aliento y nos dejó... Para siempre.

¿Por qué encontramos tan importante algo que, en el fondo, es tan insignificativo? Pasaron las horas y notaba que echaba de menos ese aparato. Y no porque quisiera ver la llamada "telebasura". Simplemente quería escuchar las noticias, tener a alguien, ahí al lado, mientras trabajo, contándome qué pasa en el mundo y si ya ha llegado el fin del mismo o no. Y me faltaba eso. Me faltaba tanto que fui a comer a la habitación para poder ver las noticias en la televisión pequeña que tenemos allí. Aún peor fue por la tarde, cuando Derren llegó y vio que, efectivamente, la tele no se volvería a encender. Nos pusimos a mirar televisiones por internet para ver si podíamos ir a buscar alguna a la tienda de al lado... Pero no tuvimos suerte, todas eran para entregar en casa en un periodo mayor de tres días. Así que la noche se ha hecho un poco extraña, hablando lo mismo que hablábamos antes pero haciendo cosas cada uno en su ordenador. Eso sí, tenía mi música puesta cosa que hacía mucho que no teníamos estando los dos en casa (solo la ponemos de vez en cuando, cuando nos preparamos para salir o ir a casa de alguien). Yo supongo que mepodría acostumbrar a no tenerla, aunque sí que la echaría de menos para las noticias y ver películas.

¿Por que tanta necesidad de ese aparato? ¿Por qué es tan fácil acostumbrarse a tenerla pero tan difícil pasar sin ella? ¿Está ya la sociedad y el entretenimiento no-digital en el momento de tener una enfermedad crónica de la que no se salvarán? ¿Será que ya no sabemos divertirnos si no tenemos electricidad que haga funcionar los aparatos electrónicos que nos entretienen? Si llevamos apenas 60 años con ella en nuestras casas, ¿qué pasará dentro de otros 60 años? ¿Estaremos tan robotizados que llevaremos la televisión incorporada en nuestros cerebros? Si es así, ¿cómo se lo montarán los padres para castigar a los hijos sin ver la televisión?
Al fin y al cabo, todos nos quejamos de las porquerías que ponen en televisión, que la cantidad de anuncios que nos hacen tragar y de que, las pocas películas que ponen, son malas o ya las has visto. Pero seguimos quedándonos embobados antes la tele boba, muchos sin pestañear casi, absorbiendo la información masticada que emiten para nuestra alimentación imaginativa.

El caso es que no pudimos aguantar y ya hemos pedido una televisión, una nueva, como la que llevamos un año diciendo que compraríamos pero que no comprábamos porque intentábamos aguantar porque la televisión parecía aguantar. Y, si soy sincera, me hace mucha ilusión, porque es la primera cosa así grande y cara que me compro con el dinero del sudor de mi frente. Bueno, la segunda, que la primera fue el objetivo de la cámara, aunque fue más gracias a haber tomado la buena decisión de dejar Eidos. Es como el día de reyes, que sabes que algún regalo bueno te cae, pero no sabes exactamente cómo es o cuál de todos los regalos de la lista te traerán... Pues eso. No sé lo grande y plana que será mi nueva televisión, ni si se verá bien o no :)
Ya os contaré. Hasta pronto.
Curri

¡Hagan sus apuestas!

Por fin he podido empezar el testeo ese de apuestas por medio del teletexto de la televisión. Y la verdad es que, de momento, parece que conseguiré bastante dinerillo con ello porque está plagado de errores.


El sistema es simple: con el teletexto activado, entras en la página del juego, apuestas por ciertos números y llamas por teléfono para realizar la apuesta. Lo bueno es que te dan un documento planificándote la forma de realizar el testeo (o pruebas), así puedes seguirlo y te aseguras de que no te dejas nada, con lo cual, pues mejor, menos para pensar. Pero, antes de empezar a realizar apuestas, necesitas abrirte una cuenta. Dale al teléfono... Pim-pam-pum, ¡con lo que me gusta a mí llamar por teléfono! :) Pues hala, marco el número, pruebo... mensaje de error. Vale, pruebo otra vez... sigue sin funcionar. Pues hablemos con el encargado. Ah, vale, que necesito un número PIN que no se repita... "Pues me lo podríais haber dicho antes". Y así, una y otra vez, a incordiar al encargado... jijiji, puedes molestar a gente sin que te echen la bronca. ¡No me digáis que no es el sueño de todos! Al final, conseguí abrirme la cuenta (ficticia, por supuesto) a la hora de comer. Descanso hasta las dos. ¡Vaya chollo! Eso sí, espero que me paguen también las horas de espera, porque son un coñazo (vamos, que ni me puedo ir a dar una vuelta por si me reclaman de nuevo).


De momento parece que todo va bastante bien... en el sentido de que he conseguido cosas que no estaban en el plan de pruebas, y al final de la tarde, conseguí que el sistema dejase de funcionar. Y aquí viene el placer: lo que para algunos sería una desgracia, en el mundo del testeo, es la gloria :) Si "rompes" algo, significa que has encontrado un fallo importante, con lo cual, puede arreglarse y no ocurrirá cuando el cliente (el de verdad) esté usando el servicio. La verdad es que todos los trabajos deberían ser así: ¡recompensemos al que la caga!... ¿Qué? Ah... sí... Bueno, tenéis razón con que ya hay muchos trabajos en los que, el que es más tonto o hace menos, es el que cobra más y se lleva los méritos.


Sé que no es lo que se supone que debería estar haciendo como traductora, pero cuando se es alguien con "menos suerte que el resto" hay que cogerse a lo que se pueda. Y para pasarme las horas desesperándome, mirando el reloj y teniendo que estar pendiente del buzón de correo, al menos entretengámonos con "juegos", marcando numeritos en el teléfono e intentando romper sistemas mientras te haces rica, virtualmente, claro. Según me han contado, podría haber ganado unas 500 libras diarias apostando (vamos, tal y como está la libra últimamente, digamos que son unos 500 eurillos). Eso sí, el día que juego con dinero de verdad, con mi dinero, no es tan bonito. Y es que jugar a la loto con el dinero de otros siempre se ve mucho más fácil.

Sigamos apostando...

miércoles, 14 de enero de 2009

Dejar de hacer...

Esta mañana me he puesto a leer el blog de un argentino (http://orsai.es/), que la verdad es que me encanta como escribe, con tal naturalidad, como si fuese tu mejor amigo explicándote lo que le pasa por la cabeza. Un poco por aburrimiento de haberme pasado el día haciendo menos que nada y viendo todos mis esfuerzos por conseguir algo de dinero desvanecidos en la ignorancia. Otro poco por relajar mi mente y aportarle cosas positivas, trozos de pensamientos, palabras, ideas, ilusiones... He estado leyendo y leyendo me he acordado de la de cosas que me gustaba hacer antes, que solía hacer antes y que ya no hago o que hago con menos frecuencia. Por ejemplo: escribir. Dejar volar mi imaginación y plasmar la aventura en un trozo de papel. Sí, escribo aquí, pero últimamente noto que me quejo más que nada, que me estoy convirtiendo en una vieja chochona cabreada con el mundo. He dejado de leer libros por gusto y ahora los leo por obligación y por mala conciencia de no leer nada. Y quiero llenarme la cabeza de historias, aventuras, viajes, desengaños, lloros, alegrías... cosas que podrían pasarle a otra gente, cosas que podrían pasarme a mí... Dejé de cantar con frecuencia hace ya ocho años, y con ello murió parte de mi alma. Me siento vacía, más bien hueca, y escucho el silencio resonando en mí, mientras intento vanamente llenarlo con algunos gorgoritos que consigo hacer de vez en cuando. Pero no son suficientes. También dejé de hacer deporte y de bailar, algo que me hacía sentir llena de energía y no como si fuese un saco de pereza a punto de reventar si me muevo demasiado.

Me he dado cuenta de que, mientras estuve en la universidad, no tenía nada de monotonía (aparte de ir a la universidad, volver a casa, hacer deberes, dormir)... ¡Todo lo contrario! Los 4 últimos años en España fueron estupendos, porque siempre tenía algo que hacer. De hecho, en el fondo, siempre tengo algo que hacer, pero mi pereza o mi amor por quejarme, me superan. Es como si estuviese tan cómoda en la queja que no viese lo cómoda que estaría en la acción.

Gracias a dios he conseguido engancharme en la fotografía. Además, durante las navidades aprendí a hacer unas cuantas cosas con el photoshop, poner marcos en mis fotos y firmarlas y algún truquillo más. Y podría decir que no se me da mal, aunque personalmente yo creo que aún tengo camino por recorrer. Visitadme, si aún no lo habéis hecho, y me decís qué tal http://curri-chan.deviantart.com/
Quisiera hacer algún cursillo de fotografía, para sacarle más provecho a lo que hago y a lo que me gusta hacer. También tengo que intentar salir más a hacer fotos, improvisar y experimentar. Tal vez con el año nuevo me apetezca más, no lo sé. Tal vez lo que me debería apetecer es animarme a mí misma para que este año todo cambie. Y empezar a hacer otra vez...

jueves, 8 de enero de 2009

El 2009 no empieza bien...

De nuevo hay guerra en Israel, la crisis no cesa sino que encima parece que va a peor, más gente se queda sin trabajo, cierran tiendas, los bancos quiebran... El 2009 no empieza bien.

Para mí tampoco es que haya empezado a las mil maravillas. Al menos no laboralmente hablando. Tengo salud (sí, aunque puedo oler la depresión a la vuelta de la esquina), tengo amor (lo único bueno creo yo... ¡y que dure!) pero apenas tengo dinero ni trabajo. Dos cosas que, aunque no den la felicidad, sí que ayudan a conseguirla, ayudan a que este viaje por la vida sea más apacible, más cómoda o, simplemente, mejor. Sigo insistiendo en seguir traduciendo, y envío mi currículum a agencias y más agencias para ver si pueden darme trabajo, y más y más agencias se empeñan en ignorarme o decirme que no tienen nada... pero sigue habiendo traductores españoles en el mundo que sí tengan trabajo, ¿no? ¿Y por qué tengo que ser yo la "rechazada" y no el resto? Y así sigo, frustrada, fastidiada, enfadada porque cuanto más empeño le pongo, peor me sale.

¿Y no será que toda esa energía que estoy poniéndole a esto y lo poco que me devuelve sea porque la vida me está tratando de decir que no es traducri lo que debería estar haciendo sino otra cosa? ¿No será que me estoy dando golpes contra una pared en vez de entrar por la puerta que hay al lado? ¿O tal vez sea el único consuelo que tengo para mi desgracia?

Parece que en todo en lo que le pongo mis fuerzas me sale mal o a medias. Cuando estaba en el restaurante (vale, no es un trabajo en serio, pero era lo que tenía) ni me daban propinas ni me dejaban hacer cosas importantes, y por más que demostraba que podía recibir más dinero y más responsabilidad, solo era "la esclava". Estando en los videojuegos, me desganaba por conseguir que me subieran de puesto... y, al final, nada; solo me dejaron hacer algo de coordinación de los proyectos pero nunca me subieron el sueldo o me cambiaron el nombre de mi puesto. Ahora, me meto en traducción, que se supone que es para lo que me he estado preparando con tanto esmero, y no sólo consigo que una agencia me diga lo indecible, sino que, cada vez, consigo menos trabajo y menos dinero... ¿Qué será lo siguiente?

En fin, al vida sigue y yo también debo seguir. Tal vez deba seguir en otro sitio, tal vez esto esté pasando para convencerme de que llevo demasiado tiempo aquí y debería volver "a casa", de que ya he perdido demasiado tiempo y que la vida sigue y yo también debo seguir.

Curri

jueves, 1 de enero de 2009

Felicidades para mí ;-)

Otro año pasa para el mundo... y para mí. Me felicito porque creo que me lo merezco. Me paro, miro atrás y observo todo lo que he hecho... Sé que me he dejado muchas cosas por hacer, sé que vine aquí con mucha ilusión, muchas ganas de comerme el mundo y casi diría que lo que me he comido han sido los mocos. Si miro a muchas de las personas que tengo a mi alrededor, personas que conozco del colegio, el instituto, la universidad, el trabajo... No muchos tienen una vida que podría considerarse peor que la mía. Los que no quisieron moverse de sus ciudades, viven acomodados en sus casas, o quizás aún en casa de sus padres. De los que sí se movieron y decidieron desengancharse del nido paternal, han trinfado bastante en lo que hacen, otros han regresado y se han vuelto a acomodar y otros, aún «desatado» de la custodia de los padres, siguen recibiendo ayudas de los mismos, con lo cual lo tienen todo y no tienen que preocuparse de que no tienen dinero para llegar a final de mes. Pero, al fin y al cabo, estoy orgullosa de lo que he conseguido y, sobre todo, de haber conseguido casi todo por mí misma.

Hace ya cuatro años que vine a Londres en busca de una buena vida, un buen trabajo, buen dinero... y no ha sido nada fácil. He conseguido un trabajo justillo, poco dinero y una vida normal. Constantemente he sentido añoranza de mi país, mi familia, mis amigos, del sol (ah, ¡el sol!). También he estado a punto de tirar la toalla muchas veces, irme y dejar este lugar que tantos disgustos parece que me da, y volver a la vida fácil (bueno, creo que ya no será tan fácil como cuando vivía con mi madre). Pero es mi vida y estoy orgullosa de ella. Y así seguiré también durante este 2009, y os invito a todos a que hagáis lo mismo: mirar atrás con orgullo, no con pena o añoranza, porque cuanto más felices seáis ahora, más felices podréis ser en el futuro.

¡Ánimo, y que el 2009 sea mil veces mejor que el 2008!


Y acabo con una frase que me parece perfecta para empezar el año:


«El primer paso para la solución de los problemas es el optimismo. Basta creer que se puede hacer algo para tener ya medio camino hecho y la victoria muy cercana». JOHN BAINES



Besos y abrazos.

Curri