viernes, 13 de junio de 2008

Vanessa in London

Hoy es el día en que, por fin, voy a conocer a mi "amiga virtual", a Vanesa.

Todo empezó en enero, cuando me escribió un e-mail en el Máster y me pidió si la podía ayudar a encontrar trabajo en Londres. Y se convirtió como en un reto para mí. Hacer algo que nadie hizo por mí, facilitar las cosas a una persona ilusionada con Londres y con encontrar un trabajo digno en Londres. Y, bueno, aquí está, en el último paso del principio de su nueva vida.

Y es el principio de una nueva vida para mí también, bien sea como traductora en casa, bien sea porque me ofrecen un buen curro en el último momento y decido cogerlo porque realmente me vale la pena. Y tiene que valer la pena.

Sigo confundida...

lunes, 9 de junio de 2008

Ahora que me he decidido...

Pues eso, tres meses intentando conseguir entrevistas y nada. Y cuando por fin decido que me da igual, que me quedo en casa traduciendo, me empiezan a reclamar por todos lados. Vale, ha habido algunas opciones que no me acababan de convencer o que me ofrecían cosas que me suponían alejarme mucho de lo que tenía en mente o quería. Hoy, por fin, tengo una oportunidad apetecible. No la idónea, pero sí que al menos une ambos factores: Quedarme en videojuegos y mejorar mi carrera como gestor de proyectos. ¿Desventajas? Sí, también las hay. Tengo que viajar a las afueras de Londres (lo cual supone gasto de transporte) y sería un contrato de solo 6 meses.

Pero la experiencia es un grado. Y un grado más en mi carrera es siempre bueno para mi futuro.

Por otro lado, como mi supervisor ha decidido dejar su puesto, pues también voy a intentar ver si consigo algo por ahí... aunque lo dudo. En esta empresa tienen muy en cuenta la experiencia... y para ellos la experiencia es, muchas veces, el título de tu trabajo. Y el mío no se acerca a lo ideal. Pero, suponiendo que, como a mucha gente le dan oportunidades sin que las merezcan... ¿Por qué no a mí?

En fin. No se puede tener todo en esta vida.

viernes, 6 de junio de 2008

Quiero...

Quiero una oportunidad. Que alguien decida que yo también tengo derecho a tener cosas aunque no me las acabe de merecer 100%, sino sólo un poquito. Que alguien decida que me ha llegado el momento de conseguir algo para lo que aún no estoy preparada pero para lo que me prepararán ellos. Quiero esa oportunidad que veo que muchos tienen y a mí nunca me llega. Quiero sentirme privilegiada y que se me ha recomensado por los esfuerzos que he puesto en este círculo de la vida.

A veces me siento desaprovechada, que quiero hacer tantas cosas y dar tanto y que no sea capaz de encontrar un trabajo en el que pueda usar todo esto que he aprendido y todo eso que sé que puedo hacer. Vale, quiero ser traductora, pero también quiero hacer cosas bonitas que impliquen idiomas o traducción. Quiero que los niños lean y escuchen siempre un hablar correcto en sus juegos, en sus películas... pero también quiero que los productores de estos productos de entretenimiento (en su mayoría angloparlantes) piensen que no son los únicos en el mundo y que facilitarían mucho las cosas si fuesen menos egocéntricos. Quiero ayudar a todos aquéllos que quieren lo mismo que yo para que sus labores de localización sean más fáciles.

Quiero crear cosas bonitas y que sean recordadas. Quiero hacer feliz a la gente. Quiero que la gente me haga feliz a mí.

lunes, 26 de mayo de 2008

Sueño soñando...

Algo muy raro. Algo que no debería preocuparme pero que me preocupa por la irrisoriedad de la misma, y porque, cuando menos me lo espero, mi subconsciente se lo pasa pipa mientras duermo.

Soñé esta noche que mi padre le ponía los cuernos a mi madre. Hasta ahí, bueno nada fuera de lo normal (fuera de lo normal, porque, al fin y al cabo, es un sueño), si no fuese porque mis padres llevan separados como 15 años... así que, en realidad eso de "ponerse los cuernos" como que no funcionaría en este caso. Parte de mi estresante sueño era yo intentando convencer a mi madre de lo que mi padre estaba haciendo, mientras mi madre parecía importarle un pito (normal, si total, ya no están juntos). Hasta que por fin, aparezco en el sueño, delante de una puerta tras la cual podía escuchar a mi padre, pasándoselo bomba con dos mujeres. Así que no lo dudo más: entro y me llevo una sorpresa. Mi padre era mi novio. O sea, que al que yo consideraba mi padre en el sueño, tenía la forma física de mi novio. Y ahí estaba, dale que te pego, con una rubia de bote que no conozco y mi madre. ¡MI MADRE! Así que, eso de que le ponía los cuernos, bueno, no acababa de ser cierto. Se lo estaban montando los tres... Así que, la Curri del sueño, le empieza a echar la bronca a la madre-de-Curri del sueño (que, por cierto, tenía el pelo teñío de rojo y aparentaba unos 35-40 años, y no 64 como tiene). Y mi madre, diciéndome que lo sentía pero que no podía evitarlo, y que le gustaba hacerlo así, a tres bandas... y la Curri del sueño que seguía echando broncas, y la Curri real (o sea, yo, la sufridora) que no se podía creer lo que estaba viendo... digo soñando.

Finalmente, tras el segundo sermón al padre fictíceo, me desperté, alterada y encabronada por el tipo de sueño sin sentido que había tenido. Encabronada porque, encima, no tengo a nadie que me lo explique... "Doctor, ¿es muy grave?" "Bueno... no sé qué decirte..."

En fin, estoy despierta y viva y gracias a dios mi madre no tiene el pelo rojo (aunque le quedaba bien) ni 40 años ni mi padre es, bueno... eso, que mi padre no tiene el cuerpo como para tres bandas (vamos, ni una banda yo creo). Qué dura es la vida...

martes, 13 de mayo de 2008

Por fin... hemos ganado...

Después de tres semanas esperando a que nos diesen respuesta, sin que nos dijesen qué pasaría realmente con nuestro empleo, sin que nadie se molestase en siquiera pensar cómo lo estábamos llevando por dentro, como si cambiar el rumbo de tu vida pudiera hacerse de un día para otro.


Hoy por fin nos han reunido y nos han dicho que, al igual que el resto del equipo de testeo, tenemos la posibilidad de irnos voluntariamente a finales de junio, recibiendo nuestra indemnización, en vez de tener que esperar hasta octubre/noviembre como nos habían dicho hace tres semanas. Así que, por fin, son justos con nosotros y nos dan lo que nos merecíamos. Han rechazado cualquier otra clase de incentivos extra que nos pudiesen dar por quedarnos y, a cambio, nos dan la opción de irnos cuando queramos. Pues me parece muy bien y muy justo.

Después de conocer la noticia, le he empezado a dar vueltas a la cabeza, a qué es lo que quiero hacer, qué es lo que debo hacer, qué es lo que podría hacer... Y, a pesar de que tenía las ideas bastante claras sobre lo qué quería hacer, parecía que lo que debía hacer se mezclaba con lo que podría hacer, y el eco resonaba en mi cabeza, confundiéndome aún más de lo que estaba cuando aún no sabía ni qué iba a ser de mí.
¡Cállate! Nada, no me oye. ¡Cállate he dicho! Sigue sin oírme...

Así que, me había llegado el momento de listar las opciones con sus pros y sus contras. Pero, como buena mujer, esto sola no puedo hacerlo, así que tenía que consultarlo con mi compañero Pablito (que vaya dos estamos hechos, con los líos mentales que nos traemos de por medio).
Veamos.
a) Si me quedo en Eidos (que es la opción que menos me apetece) sería con la condición de que me ascendiesen de puesto (con la consecuente subida de sueldo) y me convirtiese en lead. Pero esto me traería bastantes dolores de cabeza, además de tenerme que chupar más horas extras que un tonto sin que nadie me dé ni las gracias. Además, la cantidad de dinero que podría ganar, con un poco de suerte, no se acercaría a lo que podría ganar con mi segunda opción.
b) Quedarme en casa haciendo traducciones. Suena chachi. Me levanto a la hora que quiero, me hago mis traducciones, me duermo mi siesta, me voy a dar un paseo si lo necesito... Yo soy mi jefa y trabajo cuanto quiera (o pueda). Me gusta, suena genial. Además, si consigo que los clientes me envíen muchas cosas, más unas cuantas interpretaciones que pueda hacer, me puedo sacar una pasta. Suena muy bien. Lo malo, que puedo tener menos buena suerte y comerme los mocos porque nadie me envía traducciones (o verme obligada a coger traducciones mal pagadas y currar como una loca y cobrar una mierda)... No suena bien... Veamos la tercera opción (porque siempre hay una tercera opción, ¿no?).
c) Buscar otro curro más bueno, más bonito y mucho más caro (uséase, que me dé mucho más dinero). Bueno, también suena bien, casi mejor que lo de las traducciones, porque significa estabilidad y esas cosas, y así sabría que seguro me entra cierta cantidad de libras al mes, sin agobios ni nada. Sólo tengo que ir a la oficina las horas que me digan, hacer lo que me digan y salir de la oficina cuando me digan, y rechistando lo menos posible... Mmmm, me empieza a gustar un poco menos. Porque lo que es seguro es que el cachondeo que me llevaba en Eidos no lo encontraré. Y aunque necesito (o creo que necesito) comunicarme con la gente mientras trabajo, no sé si podré resisitir trabajar en un sitio aburrido, con gente que no quiere bromear ni siquiera para romper el ambiente tenso y estresado de una oficina... Uy, ¿ves? Ya me gusta menos. Y pa encima, que tampoco es que sea taaaan fácil encontrar un curro de esos tan "buenos, bonitos, caros".

En fin, que estoy hecha un lío. ¡Pablooo! Help me! Ná, que casi le tengo que des-liar a él primero ;-) Hablo con Pablo, y él lo tiene clarísimo: "Curri, ¿para qué coño viniste a Londres? Para trabajar de traductora freelance, ¿no? Pues hala, ya sabes lo que hay que hacer". Dios, hasta suena bien. Si es que... tié razón. Tres años intentando conseguir tener suficientes traducciones como para dedicarme a ello, y ahora que tengo la oportunidad, me acojono. Siempre me pasa igual. Soy una valentorra para dar consejos que luego no me sé aplicar a mí misma. A veces pienso de dónde saqué el coraje para venirme a Londres con una mano detrás y una delante, así, con un par, sin casa ni curro ni nada...

Bueno, habrá que consultarlo con la almohada.
Buenas noches.
Curri

jueves, 1 de mayo de 2008

Decidido. Seré traductora.

Por fin nos dejan irnos en julio, y aún no he recibido ofertas de ningún trabajo que me convenza. O no me pagan bien o se supone que tengo que hacer algo que no me llena como persona. Así que... Lo mejor será que me quede en casa traduciendo. No es la opción más estable pero sí que es la que más me satisface, de momento. Y también la que más ilusión me hace.


Vale, ya lo tenía en mente durante todos estos meses, que si no encuentro nada, me meto a traductora. Pero también tenía en mente que algún alma caritativa del mundo de los videojuegos me daría una oportunidad. Pero las almas caritativas no existen, ilusa de mí, y nadie me ha dado la oportunidad que quería. Así que, lo mejor es dejar de pensar en otras cosas y en esperanzas que parecen algo inútiles, y emepzar a pensar que el 1 de julio empieza mi futuro como traductora a tiempo completo.


Imagino que lo que me ha acabado de convencer es conseguir tener bastantes empresas contactadas y esperemos que me vayan dando trabajo con frecuencia. La última fue Synthesis, una empresa a la que mi empresa (bueno, con la que aún estoy trabajando pero que ya no trabajaré en julio) solía pagar para hacer traducciones. Aún tengo que hacer la prueba, pero al menos tengo el contacto y la posibilidad. Además, las otras empresas con las que he ido haciendo traducciones últimamente. Bueno, si lo prometido se hace cierto, y si, como decía mi amiga Núria, consigo tenir la flor al cul (tener una flor en el culo, es decir, tener suerte) voy a tener exceso de trabajo. ¡Tendré que buscarme asociados, o estudiantes de traducción para que hagan prácticas...!
Bueno... ya me estoy pasando. Curri, ¡baja de las nubes!

Ahora solo nos falta saber si nos dejarán marcharnos a finales de junio, y con el dinero, o no. Porque el dinero me vendría de perlas, por si acaso no consigo suficientes traducciones... Pero claro, el dinero trae peleas, y seguro que los de Eidos pelearán por quedarse nuestras indemnizaciones... En fin, pronto nos dirán cosas.

Ahí está, sólo a 2 mese, lo veo cerca, casi lo puedo tocar... No puedo esperar...

viernes, 25 de abril de 2008

No pué ser...

Increíble. Después de dos meses pensando qué hacer con nuestras vidas, qué es lo que deberíamos hacer ahora que en Julio ya no tendremos trabajo, hablando con familias y amigos buscando consolación... nos vienen y nos dicen que las cosas han cambiado. Hoy uno de los jefazos bajó a donde estamos enclaustrados y nos reunió a los sobrantes del departamento de Localización y nos dijo que las cosas han cambiado y que nuestros puestos aún son necesarios y que, si queremos la indemnización, tenemos que quedarnos hasta Octubre (y no hasta finales de junio como nos habían dicho hace dos meses y medio). Pero tendrán morro. Y encima, nos dice que "Os hacemos un favor dándoos 4 meses más de trabajo". ¡Y una mierda! Con lo chungo que es encontrar curro aquí en Noviembre, que ya las empresas han cerrado el cupo de plantilla y nadie busca nada. Y eso no es todo. Encima, a diferencia del resto del equipo (los que llamamos "los ingleses" o "functionality") nos dicen que si nos vamos en junio (como estaba previsto al principio) no nos pagan nada. Pero... (niños, tapaos los oídos) ¡¡Qué hijos de puta!!

Total, que el que nos lo dijo (se llama Scott, por si a alguien le importa) se encontró con 4 Latinos enfurecidos (habiá otro más pero a él no le importaba mucho) por habernos engañado y luego chantajeado. Vale, ellos aún están dentro de la ley, pero no puedes marear así a la gente. Decirles a finales de febrero qeu se van a la puta calle y luego decirles: "Ah, no, me equivoqué, aún te necesito". Típica falsedad inglesa. Y encima quieren que estemos contentos porque tenemos 4 meses más de curro (en este infierno de sitio).
Le intentamos explicar que la única forma por la que nos quedaríamos hasta octubre sería con ciertas condiciones. Y nos comentó que intentaría buscar más alicientes para que nos quedemos. Pero estábamos demasiado mosqueados para callar, pero sabíamos que no era el momento de decirle las cosas como se las diríamos a un español o a un italiano (aunque a Willy se le notaba el enfado).

Al final nos prometió que quedaría con nosotros la semana que viene, y que esperaba conseguir algo mejor para nosotros. Quién sabe si cumplirá su promesa.

martes, 15 de abril de 2008

No sé qué me pasa...

El fin de semana ha sido un poco raro. Es como si una enfermedad extraña me hubiese abordado y no me dejase pensar coherentemente. O, mejor dicho, no me dejase sentir coherentemente.

Todo empezó el viernes. Me pedí la tarde libre para ir a dos entrevistas en SONY (ya que estaba...), así quedé con Yukiko para comer. Estuvimos como hora y pico hablando de nuestras cosas y de nuestros respectivos. Acabé las entrevistas y quedé con Derren para tomar algo con los de su curro. Y mientras estaba allí, escuchando las conversaciones y observando las intervenciones de cada uno, empecé a sentir una especie de "¿Qué coño hago yo aquí?". La incoherencia continuó de camino a casa. Él estuvo muy hablador (extraño en él, a menos que esté muy relajado o haya bebido algo) y mientras iba hablando, me daba cuenta que le miraba a la cara y mi mente seguí pensando: ¿Qué coño hago yo aquí?". Era como si estuviese hablando con un amigo, con un familiar, pero no con mi pareja. Era como si a mi subconsciente ni siquiera le hiciese gracia las bromas que explicaba. Era como si alguien que me odia mucho me hubiese poseído para hacerme sentir eso sobre mi pareja. ¡Dios, qué horror!

Es anoche no dormí muy bien, que digamos. Me desperté yo creo que cada 15 minutos, hasta que me cansé de despertarme y conseguí dormir durante dos horas seguidas. Me levanté con la sensación de que tenía demasiadas cosas que hacer (y, de hecho, tenía que hacer el p*** trabajo final del Módulo 1 de mi máster, que no era moco de pavo, y que me tenía hasta las pelotas). Fui al salón y volví a sentir como ese diablo en mí me poseía y me hacía sentir algo así como repelencia al ver a mi pareja en ropa interior y con cara de dormido. Esa imagen que siempre me producía ternura, ahora la encontraba algo repulsiva. "No pué ser...", me decía a mí misma.

Intenté no darle importancia, pero la molestia seguía allí. Su usual "Are you ok?" me sacaba de quicio (vale, siempre me ha sacado de quicio, sobre todo cuando lo pregunta cada vez que le miro a la cara, pero esta vez era... demasiado quicioso). Y, como tenía cosas que hacer, preferí distanciarme un poco y concentrarme en el trabajo del máster... y puede que también esperase a ver si, por una de esas casualidades de la vida, se daba cuenta y me decía algo. De esa forma, sería más fácil para mí hablarle de mi "enfermedad" y ver si juntos encontramos una cura. Pero en todo el fin de semana no dijo ni mu. Observé un par de veces por el rabillo del ojo que me miraba curioso, como si sospechase algo, pero no decía nada.
El domingo por la tarde, me sentía un poco mejor. Tal vez es porque había avanzado mucho en mi trabajo del máster y me sentía un poco aliviada, pero él parecía empezar a contagiarse por su propia "enfermedad" de ensimismamiento (la suele pillar cada pocas semanas), así que, pensé que lo mejor sería irse a dormir y, como decía mi abuela, "mañana Dios dirá". Esa noche, cuando nos metimos en la cama, noté que me abrazaba de una forma especial, como si supiese que, con ese abrazo, mi enfermedad se curaría, y contestó a mi usual "te quiero" con un "te quiero, amor" que no había escuchado muchas veces. Y, entre pensamientos, me quedé dormida.

Al día siguiente, me levanté con la sensación de que esta semana sería distinta. Aunque estaba cansada, bastante falta de energía. Después de la ducha, volví a la habitación a despertar a la otra persona utilitaria del baño y, milagrosamente, su cara de dormido me volvió a despertar el sentimiento de ternura que había perdido. Fue entonces cuando descrubrí que, seguramente, me sentía tan cansada porque mi cuerpo, animado por el tierno abrazo de la noche anterior, había luchado en contra de la enfermedad; había acabado con ella. Decidí no tirar cohetes, por si la enfermedad me pillaba en la retaguardia y decidía volver a mí. Sería un día largo de trabajo, así que estaba más o menos convencida que, si tras el atónito aburrimiento del día, seguía sintiendo la llama ardiente al regresar a casa, significaría que estaba finalmente curada.

Y, para mi sorpresa, él llegó a casa con un ramo de tulipanes (por fin no eran solo rosas). Debió notar mi espeluznante cara de asombro porque, cuando le pregunté que por qué lo había hecho (quién sabe, a lo mejor le sonsacaría algo romántico del palo: "he estado fijándome todo el fin de semana y te he visto triste, cariño", o algo así) intentó chapurrear una frase en español que casi provoca el efecto ditinto al que él quería: "Para... mi novia po' que es muy guapa".
Sí, estaba curada. Totalmente. Me hizo gracia, me enterneció, me dieron ganas de comérmelo a besos.
Aunque mi Curri-diabla interior seguía gritándome: "Si es que, qué bien lo saben hacer los hombres cuando quieren, ¡los muy joíos! ¡No te fíes!"

viernes, 29 de febrero de 2008

Me voy al paro

Lo veíamos venir. Bueno, no lo veíamos venir así exactamente, pero sabíamos que algo chungo estaba pasando. Después de que los dos mandamás de la empresa presentasen su dimisión, sabíamos que volvería a pasar lo mismo que hace tres años, cuando me uní a Eidos.

Y así nos lo han dicho. Reestructuración de la empresa y eliminación de (al menos) 200± puestos de trabajo (reducción de empleados de 1000 y pico a 800 y pocos). Sobre todo con la brillante idea de trasladar el grupo de Producción (es decir, testeo y productores) a Montréal (Canadá). ¿Lo qué? Pues eso. Ahora los nativos franceses, italianos, alemanes, españoles, tendrán que cruzar el atlántico para poder trabajar testeando juegos. Y, lo mejor de todo, los pobres canadienses tendrán que recibir clases particulares de "teoría del fútbol", ya que por esas tierras no son muy conocedores de este deporte tan común a este lado del atlántico (por no decir, lo famosísimo que es también al sur de ese mismo continente).

Y me ha llegado la hora, pues, de centrar mis energías en econtrar algo mejor. Tal vez sea esta mi oportunidad de que las agencias, como conocen la situación actual, por fin escucharán mis plegarias y me ofrecerán ese trabajo extraordinario y tan bien pagado que está esperándome a la vuelta de la esquina. O tal vez haya llegado el momento de dedicarme a hacer traducciones freelance, que para algo es el motivo que me trajo a estas tierras.

Sea lo que fuere, es a su vez una gran putada y un gran alivio. Estoy relajada. He aprovechado el momento de... llamémoslo ira racionalizada, para enviar más currículums, o más bien, para continuar enviando currículums a las millones de agencias con las que ya había contactado, y también a amigos que tengo en otras empresas para que estén alerta de lo que pudiera surgir para mí. A ver qué pasa.

domingo, 6 de enero de 2008

Máster en Traducción Audiovisual

Suena bien, ¿eh? Pues es lo que he decidido ponerme a hacer ahora.

Después de tres años aquí siento como si el cerebro se hubiese apalancado y decidiese que no quiere trabajar más, que está muy a gustito ahí, calentito, sin que nadie le moleste, que se está haciendo viejo y que le dé a otro las tareas de pensar...

Así que, le he pedido un préstamo a mi padre (3500 eurillos, ¿cómo suena eso?) y me pongo a hacer un máster por internet sobre más de traducción. En principio hay una parte que es de videojuegos, así que supongo que para mí será coser y cantar. Pero también hay una parte de traducción multimedia, que nunca he hecho (o, por lo menos, que yo sepa), además del doblaje y los subtítulos, que necesito otro repasón si quiero acabar en ese mundo. Además, es una forma de "oficializar" lo que he aprendido en estos tres años de videojuegos.

Empieza la semana que viene, a ver si me da tiempo a enviar los papeles y demás y puedo empezar.