miércoles, 5 de noviembre de 2008
I had a dream... that has come true...
Me he despertado esta mañana con la buena noticia de que Barack Obama había ganadp las elecciones (bueno, que había arrasado, decían algunos). Y aunque no viva en EE. UU. me alegro por el mundo. Me alegro por el mundo y por los ciudadanos de EE. UU. que nunca habían tenido la oportunidad de conseguir el cambio, de conseguir alguien que, al menos en aparencia, es menos corrupto que el resto, alguien que tanto se parecía a ese Kennedy que anunciaba el cambio en EE. UU. Y de verdad espero que todo salga como parece, que Barack cumpla su promesa y haga lo que anunció. Y no solo eso, también espero es que el resto del mundo siga el ejemplo: que dejen de mirar a la gente por su exterior y la gente empiece a ver en el interior de la gente. Da igual cuál sea tu raza o si eres hombre o mujer: todo el mundo es capaz de conseguir lo que se merece. Y más aún si eso significa hacer algo por ayudar al mundo.
Me quedé pensando durante un rato, pensando si en España pasaría algo así pronto. Un país que lleva abierto al mundo solo apenas 35 años, en el que la mujer cada vez tiene un papel más importante, en el que, por fin, vemos casi tantas mujeres políticas como hombres... Me pregunto si España conseguirá algo parecido, si el español podrá fijarse solo en lo que un candidato a la presidencia es capaz de hacer, sin darle importancia a si es hombre o mujer o gay o de qué raza es. Me gustaría poder ver que en España se ha acabado el racismo y el machismo, que la gente por fin actúa como personas y no con prejuicios inculcados con tantos años de represión. Porque creo que ya va siendo hora de ese cambio en España, de que desde fuera se nos mire mal porque un grupo de gilipollas creen que es gracioso meterse con un conductor de Fórmula 1, un jugador de fútbol o quién sea, únicamente porque tienen un color de piel diferente al suyo. ¿Será posbile que ese cambio ocurra algún día?
I have a dream... y espero que se haga realidad.
jueves, 30 de octubre de 2008
La vida es un viaje en tren
¡Hola!
Quiero compartir algo que escribí hace un tiempo y que tenía escrito en un cuaderno que me traje a Londres hace ya 4 años. Ya me diréis.
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16 de mayo de 2004 (16:00h, en el tren de Vic a Barcelona)
La vida es como un viaje en tren por un lugar que, aunque conocido, siempre tiene algo de nuevo, curioso, místico, impredecible. El fondo es, más o menos, predecible: lo vas viendo constantemente, lo ves, está ahí, se mueve muy poco a poco. Pero, a medida que acercas la mirada hacia el tren, te vas fijando en las cosas que están más cerca del tren; las ves pasar rápidamente… Unas te las esperas: son los árboles que hay en el camino, a los lados de la vía. Otras aparecen de pronto, dándote un susto inesperado… golpeando tu corazón y haciéndolo latir rápidamente.
De toda esa gente que ha ido pasando por tu vida, por tu corta vida… ¿cuántos se han bajado en tu estación y se han quedado? ¿20? ¿15? Muy pocos, muchos menos de los que había al principio y muchos menos de los que habrá al final.
En este viaje en tren, más que objetos, observo colores que van apareciendo y desapareciendo por la ventana, como si el tren fuese un pincel sobre una paleta de colores, esperando a untarse de uno de estos colores. Cojo un color, uno solo, y siento como su tacto que se escurre entre mis dedos. Es como una arena líquida que hace aguas de diversas tonalidades del mismo color… Puedo sentirlo…Puedo, incluso, olerlo. Es un olor particular. Un olor que nunca antes había olido… Un OLOR a COLOR.
De vez en cuando, el tren pasa por túneles, túneles negros que hacen que el color desaparezca… y el olor también. “¡Sal ya del túnel!”, pienso una y otra vez. Pero a veces los túneles son largos y lúgubres y parece que no acaban. Entonces cierro los ojos e imagino mi mundo de color… Pero falta una cosa: EL OLOR; el olor no me llega y eso hace que vea los colores difuminados… Por fin la luz, los colores y olores… ¡El mundo!
Pero el viaje sigue. Sigue su rumbo. A veces se retrasa, o eso parece. Es, más bien, una ralentización del transcurso de la vida, un parón para recoger fuerzas, con sus más y sus menos… Se frena la vida para solucionar un imprevisto, pero el viaje siempre sigue, nunca para porque el tren tiene que llegar a tiempo a su destino. Sí, tras esta pequeña demora, retoma el camino, acelerando, intentando ganar (o recuperar) el tiempo perdido.
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Curri
domingo, 12 de octubre de 2008
Viaje a Turquía
Más cosas. Los gatos y los perros callejeros están super bien cuidados. Al parecer, los restaurantes y tiendas se encargan de darles las sobras y a los perros los vacunan y les ponen una placa para que la gente sepan que no hay problema con ellos. Y la verdad es que es una maravilla ver a los animalitos acercarse a ti y que los puedas tocar sin miedo. Eso sí, son más listos que el hambre. En cuanto te ven que te sientas en un bar, ahí los tienes, maullando como si hiciese meses que no comen. Y te apiadas de ellos y les das un trozo de tu carne y te pide más, y le das otro trozo... y luego sale el dueño del bar y se va a una esquina y ves como le pone en un platito comida... y te quedas con una cara de bobo. Los gatos te engañan. En Turquía, en España y en tó el mundo. Pero seguimos siendo tontos y los creemos, jajaja.viernes, 10 de octubre de 2008
Me duele.
Me duele porque lo dejé todo por estar aquí, cada día, haciendo lo que he querido hacer en los últimos 10 años. Me duele por cómo ha sido todo. Me duele porque todos los dedos apuntaban hacia mí y ninguno se miraba el suyo. Me duele porque me acusaron de cosas que no eran culpa mía. Me duele porque he puesto mucho empeño, mucho tiempo, mucho estrés y mucho entusiasmo en ello. Me duele porque sentí que me insultaban cuando decía "esto no está escrito por un español" (cuando estas palabras provenían de un italiano). Me duele porque pareció todo un complot, seguramente una forma de reírse de la vida que nos da tantos golpes, una y otra vez... Me duele porque lo veía venir y no he podido hacer nada para evitarlo.
Diría que me duele porque ahora me veo como perdida, sin nada, justo ahora que necesitaba dinero... pero el dinero no da la felicidad. Hacer lo que te gusta sí. Y me han jodido, porque eso me gustaba, a pesar de las dificultades que aparecían día a día.
Me duele más por la inseguridad que ha creado en mí, un miedo al fracaso que casi tenía olvidado.
Así que, la aventura de buscar trabajo ha vuelto a mi vida, con la única diferencia de que, ahora, no tengo ese colchón de dinero que me daba seguridad. La aventura se ha convertido en búsqueda desesperada. Pero pocas veces me he rendido. Lloro, maldigo todo lo que me pasa, me seco las lágrimas, sonrío... y parece como si las fuerzas volviesen.
Y aquí estoy, preparada para seguir.
Un abrazo.
Curri
miércoles, 1 de octubre de 2008
El flequillo...
Y lo peor es que no es la primera vez. Cuando iba a preescolar, estaba en la clase (aún lo recuerdo) y empecé a jugar con el pelo y, con curiosidad, se me ocurrió preguntarme cuánto me mediría el pelo. Así que, ni corta ni perezosa, cogí un mechón (pequeñito, eso sí), de los de la parte de delante, y con las tijeras de artes plásticas... ¡ZAS! Le metí un tijeretazo al mechón (desde la raíz). "Ah, pues sí, tengo el pelo bastante largo..." La curiosidad mató al gato.
Recuerdo llegar a casa y mi madre dio un grito: "¿Pero qué te has hecho?" "Nada mamá, es que quería saber cuánto me medía el pelo". Y bien orgullosa que estaba yo con mi ocurrencia. A más de uno le encantaría poder ver la cara de mi madre en ese momento. A mí no me gustó.
Pues estaba yo el lunes, tras la ducha, pensando en que tenía el pelo ya muy largo y me tendría que hacer un corte. Y como es habitual en mí, cogí las tijeras para escalarme un poco el pelo... como he hecho tantísimas veces y me queda siempre bastante bien. Pero no, el lunes fue distinto. No sé si es porque iba con prisas, porque no quería "manchar demasiado" o, simplemente, porque se me fundió una neurona en el cerebro, pero en vez de cortarme el pelo mirándome al espejo (como hago normalmente) lo hice a ciegas, cogiendo el mechón correspondiente y cortando como normalmente hago... con la única diferencia que, ni me miré al espejo y, encima, esta vez, lo hice demasiado corto. Eso es lo que pasa cuando te fías de las distancias cercanas.
Y así me quedó, con un mechón saliendo de la nada. Si es que no puedo hacer ná con él. Me lo tiro p'atrás, y se me cae p'alante :)
¡No veoooo!
La culpa es de las peluquerías de Londres, que son muy caras. Y claro, paso de ir a una, intentar explicarles lo que quiero que me hagan en inglés, que me entiendan (porque esto también es importante) y luego, hagan una mierda. Y encima, te enseñan la factura, ¡pum! Te la meten doblada.
Tantos amigos informáticos que tengo y se me olvidó hacerme uno que sea peluquero/a, así le podría hacer intercambios: "Yo te cook una Spanish omelette y tú me cortas el hair" (así, si me hace un desastre, pues me vengo y le pongo en la tortilla los huevos podridos, hala).Bueno, voya volver al baño, a mi espejo, a ver si puedo arreglar esto con un par de horquillas.
Hasta pronto.
Curri
martes, 23 de septiembre de 2008
Sin tiempo
Quiero escribir en el blog, porque echo de menos de escribir. Mi diario se quedó a medias, con páginas en blanco que chirrían cuando lo abro. ¿Un año? Año y medio, tal vez, desde la última vez que rellené con mi color verde el diario de mi vida en Londres. Y no es que me avergüence de mí misma, pero sí me doy cuenta que, un poquito cada día, cuesta menos que todo a una.
Y pienso en todo lo que tengo que hacer, y me agobio. Normal, son muchas cosas y sabes que no abarcas a todo. El trabajo (que nunca lo acabo a las 18:00h como debería), el máster (con el que siempre me veo retrasada), la fotografía (con la que ya ni me planteo salir un día por ahí a "entrenarme"... ¡eso me lo saqué de la cabeza hace ya mucho!), el blog (tan olvidado como lo tengo)...
Si es que el día debería tener tantas horas como desees. O, mejor aún, deberían inventar una de esas máquinas de dormir que, te metes y, estando solo 1/2 hora... Voilà!... Sales de ahí como una rosa fresca por el rocío de la mañana, vamos, como si hubieses dormido tus nueve horas de rigor, preciosa, fresca y radiante. Seguro que mi amigo Pablo votaría por eso también (siempre me dice que dormir es perder el tiempo... tal vez tenga razón).
Así que, sigo con mi promesa de ponerme al día, aunque no estoy segura de cuándo se llevará a cabo (¿cuando acabe el máster, quizas?). Ay, el tiempo, que siempre se nos va.
Besos,
Curri
sábado, 20 de septiembre de 2008
La boda de Núria... en sueños
Mi amiga Núria, la de la universidad, se casaba. Y se casaba con un amigo de su ex, Carlos, al que yo llamo "el triquitraun" precisamente porque un día (hará 5 ó 6 años) tuve un sueño con él en el que aparecía, en el asiento trasero del coche del novio de Núria, cantándome a mí canciones flamencas, con una pasión nunca vista.
Resulta que Núria ha cortado con su novio hace un par de meses y yo, como buena amiga (y, en parte, lo más parecido a una hermana mayor que ella tiene), la he estado ayudando moralmente, y asegurándome (sobre todo) que no se iba con el primero que pillase.
Así que, en este sueño, Núria se casaba con él, después de salir juntos durante dos meses. En el sueño, aparecía yo persiguiéndola (por su casa, por la iglesia, por el banquete), convenciéndola de que era un error y que debía detener la boda. Y ella, me intentaba convencer de que no, de que era lo que quería y de que estaban enamoradísimos. Y yo lo flipaba. "A ver, Núria, que lleváis saliendo dos meses. ¡No podéis estar enamorados!" "No, dos meses no, tres." "Me da igual, no puede ser. Núria, que haces esto solo porque estás necesitada de cariño y crees que nunca te podrás casar". Yo yo intentaba convencer a su ex (también en el sueño) de que me ayudase a convencerla de que todo esto era una farsa, y de que Núria estaba cometiendo el mayor error de su vida. Pero su ex decía que le daba igual, y que si ella era lo que había decidido, que a él ya le estaba bien... Y la Curri del sueño, vuelta a lo suyo. "Núria, no cometas este error, que sabes que lo haces porque tienes miedo a estar sola." "No, quiero casarme y lo haré."
Y así, toda la noche (seguro que fueron 20 minutos, pero a mí se me hizo un sueño eterno).
La obsesión que veía en mi amiga por quererse casar, sin importarle con quién fuese me estresaba (y aún le estresaba más a la Curri del sueño). Y es que, el amor es ciego, pero las obsesiones lo vuelven idiota, y lo que nos puede parecer "una locura sana" se puede convertir en "una loca pesadilla".
A todos vosotros, antes de comprometeros, casaros... lo que sea: aseguraros de que no estáis cegados por la obsesión, y de que, lo que hacéis, lo hacéis porque realmente queréis, no porque vuestra madre, vuestro padre, la vecina o vuestra mejor amiga os dice que lo hagáis. Ya hay demasiados problemas en este mundo como para añadir más.
Que seáis felices.
Curri
jueves, 11 de septiembre de 2008
Hoy es uno de esos días...
A veces me siento como si estuviese en un círculo vicioso, un agujero negro en el que, al parecer, me siento cómoda, pero del que quiero salir. El problema es que no sé cómo. O no quiero saberlo. Y la negrura del agujero me invade, y se mezcla con la melancolía de los días, ese tono grisáceo del lugar donde vivo. Estoy en un camino y no sé por dónde voy. Lo sigo, aunque sé que no me lleva a ningún lugar. El mundo pasalentamente; yo estoy de pie, quieta, en medio del tumulto, sin comprender por qué no me muevo yo también. Lo intento, consigo moverme un poco, pero el esfuerzo es demasiado. Decido quedarme ahí, con las manos juntas, cabizbaja, esperando a que alguien me saque de ahí y consiga que me mueva al ritmo del resto. Observo a la gente pasar, observo sus vidas, lo feliz o infeliz que son, los problemas y los éxitos, las subidas y las bajadas. Y veo que algunas vidas son como las mías, pero mucho mejor. Y otras son peores, pero me dicen que no las mire. Así que me fijo en las buenas, las bonitas, las que me sacan de mi agujero negro. Intento moverme hacia allá, pero me olvido de que no podía moverme. Y así sigo, en este agujero, donde no me muevo aunque quiero, no hago nada porque me convenzo de que es lo único que deseo. No hacer nada, ver todo pasar.
Curri, con depresión londinense
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Vuelta a la rutina
Esta mañana me tocaba ponerme a trabajar otra vez. En principio no había nada, no tenían nada para asignarme, así que me he dedicado a limpiar el correo (debía tener unos 100 mensajes, pero no los he contado porque sé que, si lo hago, me daría pereza y no los limpiaría nunca), he enviado mi currículum a dos agencias más (a ver si hay suerte y, por fin, trabajo lo mismo cobrando más dinero) y, vamos, he ido haciendo cositas, típicas de cuando estás de vacaciones.
Por fin, por la tarde, me han asignado algo: 14.ooo palabras para entregar el lunes. Chungo lo veo. Vamos, a 4000 palabras al día, con dos días de trabajo... no me salen las cuentas. A no ser que trabaje intensivamente todo el fin de semana. Mejor decirles que me quiten unas pocas, porque llevo mucho retraso del máster. Vale, me dan poco más de la mitad. Empiezo a trabajar...
Pasan dos horas...
Me aburro. Dios, qué mal me ha sentado "la vuelta al trabajo". Y peor será "la vuelta al cole" porque mañana sigo con el máster y me da un palo... ¿Por qué no han inventado la clonación automática para que pueda hacerme otra Curri y haga los deberes por mí? Bueno, no, mejor me hago dos, una que trabaje y la otra que haga los deberes, y así yo descanso. ¡Es verdad! Hoy era el día en que esos científicos importantes iban a accionar un experimento nuevo para conocer el por qué del Big Ban y ha costado miles de millones (6000 millones de dólares, para ser más exactos)... pues ya podrían haber invertido parte de eso en clonar partículas y me solucionaban más la vida (bueno, a mí, y a muchos que también estarían encantados con tener un clon).
En fin, que me gusta trabajar pero cada vez lo tengo menos claro. Creo que todo el mundo sería más feliz si trabajase porque quiere, no porque lo necesitan. Y es la necesidad la que hace al trabajador estar amargado y desmotivado. Querer estar en todos lados menos donde debe estar.
Tengo que seguir trabajando. Hasta otra.
Curri
martes, 2 de septiembre de 2008
Se casa mi primo
Mi primo Carlos, el que nunca ha presentado a ninguna novia oficial, ni hablado de novias ni nada, se casa dentro de tres días. Y sí, voya estar allí, para asegurarme de que no sale corriendo, jejeje. La presión se acerca, ya que, aparte de mi primo Javi (que seguramente todos siguen pensando que es demasiado joven), soy la única que no se ha casado. Y todos tienen ya ganas de verme con el anillo y empezar a parir hijos. Pero claro, un hijo no es barato, y se necesita mucho dinero, y por mucho que les digo que no, que hasta que no me estabilice y me compre una casa, nada de nada, siguen emperrados en que sí, que ya se me va a pasar el arroz. Menos mal que Derren me ha enseñado a ignorar a la gente y contestar cosas neutras para alegrar a todos los gustos.
Y es que llevamos dos años que parece que regalan las bodas, y también los hijos. No hago más que oír de gente que se casa, o tiene hijos, o se casa y tiene hijos. Como si pudieses comprarlo de oferta en el super: ¡2x1, pague la boda y llévese al hijo gratis!
Mañana vamos a Madrid (Derren y yo) a pasar una semana, ver algunas cosas que nos olvidamos ver y ver si podemos hacer algún viaje fuera de Madrid (aunque, como siempre, seguro que no lo hacemos). A ver si tengo algún rato para poder contar historias.
Que lo paséis bien.
Curri